martes, 24 de noviembre de 2009

No es país para fracasados

Seguro que hay muchos que durante su adolescencia pensaban que se iban a comer el mundo a ´bocados´. Ahora, pasados unos años, y entorno a los 30, es hora de asumir que eso de darle mordiscos a la vida queda reservado para unos pocos, tan sólo para los ´afortunados´.
El problema puede surgir, a medida que pasa el tiempo, y vas asumiendo tu rol en el universo, al pensar que el culpable eres tú al no haber alcanzado las cotas que soñabas. Una decepción que te puede llevar a la depresión y al abatimiento.
Sin embargo, el problema no es del individuo, sino de la sociedad que le rodea. Es decir, de una estructura mercantilista que, a través de los medios de comunicación, proyecta valores como el éxito fácil, los cánones de belleza... fomentando la sumisión al capital. En definitiva, lobotomizando al ser humano, haciéndole ver lo extraordinario como algo normal.
Triste, pero cierto. Los ciudadanos de a pie quedan relegados a un segundo plano en el que sólo brillan los protagonistas, aquellos que enfocan las cámaras, independientemente de su valía, de sus méritos. Sólo hay que ver cómo ´belenesesteban´ se erigen en líderes de masas...
Yo al menos lo tengo claro: éste no es país para ´fracasados´, pero mejor vivir con valores que moralmente hipotecado.

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  2. El título es sublime, la definición es espectacular y el trasfondo supremo. Bienvenido al mundo bloguero.
    PD. Somos periodistas, se supone que deberíamos tener algo que decir en esto...

    David

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  3. en la vida, cual noria, tendremos momentos de estar arriba y otros abajo pero sólo será cuando ésta pare cuando realmente nos sabremos afortunados o no.
    Lo que sí tengo claro es que la felicidad y alegría es un estado interior, que el dinero y éxito ayuda, de acuerdo, pero elegir el cristal con el que mirar también ayuda.
    Agradecer cada día lo que uno tiene es algo que aprendí de un hombre felíz y afortunado en vida.

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